Alianzas nobiliarias en la Casa de los Salazar.

EL PALACIO QUE NO SIEMPRE FUE DE LOS VARGAS.

El origen del misterioso Palacio de los Vargas, y digo misterioso por el desconocimiento general de la gente y no por lo que de él podemos saber, se remonta al siglo XVI, poco tiempo después de la entrega de la ciudad de Granada por parte de Boabdil a los Reyes Católicos, cuando varias familias nobles procedentes de tierras castellano-aragonesas se afincan en Granada y comienzan a construir sus viviendas en una ciudad con un planteamiento urbanístico de plena tradición islámica y con todo lo que esto conlleva: adarves, voladizos, callejuelas estrechas y en recodo, empedrados, callejones sin salida… pero se intenta por medio de la arquitectura empezar a hacer una ciudad lo más castellana (y cristiana) posible a base de construir sobre los restos de la paulatinamente derribada Medina.

Sin bien, para entender la historia del edificio y de su fisionomía es necesario empezar diciendo que no fue siempre el Palacio de los Vargas, puesto que la familia constructora de la residencia fue otra, la Salazar, hecho que vemos explicado en la heráldica de la fachada y principal objeto de este artículo. Con el cambio de propiedad, el palacio de amplia a base de la adquisición de terrenos adyacentes, dejando así la nueva familia su impronta y sello en la construcción. He aquí la importancia de las heráldicas que vemos en nuestros edificios, que siempre tienen un porqué y una historia detrás que nos ayuda a llegar a las entrañas de lo que buscamos.

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Ubicación del Palacio de los Vargas en la Plataforma de Ambrosio de Vico, de finales del siglo XVI.

Así, asistimos a un proceso no solo de conquista e imposición religiosa al erigirse las nuevas parroquiales sobre lo que habían sido mezquitas, sino también nobiliaria, al ir cambiado la imagen de la ciudad a base de hitos constructivos. Así también, los nobles más poderosos e influyentes no solo se construyen sus complejos palaciegos, sino también son fundadores de instituciones conventuales u hospitalarias como es el caso de Don Juan Muñoz de Salazar, noble caballero contador mayor de los Reyes Católicos y natural ya de Granada que fundó el Hospital de Peregrinos en las inmediaciones de la Calle San Matías, inmueble que ha llegado hasta nuestros días como sede hasta hace muy poco de la actual Asociación de la Prensa. En su portada, podemos ver las armas de este noble con el apellido Salazar.

Aunque muy modificado en su aspecto como vengo diciendo desde el principio, parece que fue este Juan Muñoz de Salazar, el artífice del Palacio de los Salazar en estas tesituras del siglo XVI, y en una zona de la ciudad, que aún hoy en pleno siglo XXI sigue manteniendo su trama medieval islámica, lo que es sin duda uno de los factores que han colaborado en el deterioro de la zona.

Así pues, el apellido Salazar, que se identifica por trece estrellas de oro en campo de gules, y me interesa su aparición en los blasones que aparecen a ambos lados sobre el arco campanel de la entrada principal del palacio y sobre esta, documentada como del año 1626, por tanto no obra de la casa primigenia sino de los descendientes de este Salazar. El interés de estos blasones radica en que el apellido aparece en ambos casos acompañado de otros, que son sus alianzas y que ocupan el centro de la investigación llevada a cabo para su correcta lectura, interpretación e identificación.

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Ambos son dos escudos de armas ovalados, sin bordadura pero encuadrados y ornamentados con una decoración de inspiración vegetal y roleos propios del barroco. Toda esta portada blasonada, es el balcón principal por el que se asoma la nobleza a la nueva imagen de la ciudad.

En la heráldica de la izquierda, vemos un ejemplo de escudo cuartelado. Primero, en campo de oro la cruz de Calatrava Roja; segundo, en campo de gules trece estrellas de oro, que es Salazar; tercero, cinco toros pasantes colocados a modo de sotuer (dos, uno, dos) que es Muñoz; en el cuarto, en campo de sinople, banda de oro con dos dragones engolados.

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En el otro caso, vemos un escudo partido y medio cortado. Primero, en campo de gules trece estrellas de oro, que es Salazar; segundo, campo de gules con tres bastones de plata cargados con dos armiños de sable; tercero, en campo de oro, un sol de gules.

De esta manera vamos descifrando, por la cronología de la portada y por las alianzas de la heráldica que aparecen junto a los apellidos Salazar, principal del linaje, y Muñoz, con quien se identifican exactamente. Muy importante es la aparición de la Cruz de Calatrava en uno de los cuarteles, pues no hace referencia a un apellido y con ello a una alianza, sino a la pertenencia a la Orden de Calatrava de Juan Muñoz de Salazar y del Rosal, nieto del primer Juan Muñoz de Salazar, al que nos hemos estado refiriendo hasta ahora, e hijo de Don Juan Muñoz de Salazar y Laguna y María del Rosal Maldonado. El ingreso en dicha orden se dio en fechas cercanas a la cronología que se le ha dado a la portada del palacio.

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El resto de figuras que nos restan por identificar, pertenecen a las distintas alianzas de Juan Muñoz de Salazar y del Rosal y del linaje de los Salazar a modo genérico. Se tratan del cuartel número cuatro del blasón izquierdo, -campo de sinople, banda de oro con dos dragones engolados-, y en el caso del blasón derecho de los cuarteles número dos –campo de gules con tres bastones de plata cargados con dos armiños de sable- y número tres –en campo de oro, un sol de gules-, que según mi investigación podría relacionarse este último con el apellido de origen catalán Rajadell, sin tener ningún argumento sólido y de validez que lo relacione con los Salazar ni con Granada.

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Lo que sí es de más consistencia es la certeza de que los blasones pertenecen a Juan Muñoz de Salazar y del Rosal, por los datos que nos aporta la heráldica de su genealogía, alianzas matrimoniales, etc. y porque el periodo de vida de este personaje de la nobleza granadina coincide con la fecha documentada de modificación de la fachada del palacio, momento en el que colocarían los blasones que actualmente vemos y que es el año de 1626.

Es en este momento del siglo XVII cuando se desmonta por tanto el escudo familiar que mostraba simplemente las trece estrellas de David y se sustituye por los de Juan Muñoz de Salazar y del Rosal y alianzas pasando de haber solamente un escudo centrado a haber dos, uno a cada lado, lo que obligó a recomponer parte de la fábrica de la fachada para su colocación y cubrición del hueco dejado por el otro, con fábrica de ladrillo y argamasa, como es visible aún. Parece que el escudo desmontado se colocaría en la fachada mirando hacia el jardín.

Fue ya en el siglo XVIII cuando tienen lugar las obras de remodelación del edificio, momento en el cual el edificio seguía perteneciendo a la familia Salazar, pero ya existían vínculos de importancia con el linaje de los Vargas, de ahí el interés por mencionar superfluamente un poco la evolución arquitectónica y formal del edificio, ya que en ello influye el cambio de titularidad. A lo largo del siglo XVIII y XIX se sabe que la heráldica de los Salazar desaparecerá de los escudos nuevos que se colocan en el palacio, especialmente en el interior, pasando a predominar el apellido Vargas. Estas obras de remodelación tienen pues lugar a principios del siglo XVIII coincidiendo con las alianzas entre los dos linajes, y se intenta desarrollar un programa de palacio único, que incluiría entre otras cosas el anexo que vemos a la izquierda del palacio según nos situamos frente a su puerta y que es la parte más deteriorada y abandonada del inmueble a día de hoy.

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En cuanto al estado de conservación del edificio, tenemos que hablar primeramente de algo que influye actualmente a su mal estado y abandono, ya que no tiene ningún uso, y es precisamente algo mencionado ya anteriormente: el entorno y carácter urbanístico en el que se encuentra ubicado. El Palacio de los Salazar se construye sobre un solar consolidado ya con un uso concreto desde siglos atrás, tal y como nos delatan las calles colindantes de clara tradición urbanística islámica, lo que ya nos muestra que la zona tenía un uso en durante la dominación musulmana de la ciudad. Este es el motivo por el que muchas de las fábricas y materiales fueron reutilizados, y probablemente todo el subsuelo del palacio se encuentre lleno de restos de edificaciones anteriores de este periodo musulmán, algo que de lo que no podemos tener mayor conocimiento hasta el momento por la imposibilidad de realizar excavaciones y labores arqueológicas.

Aun así, tanto los muros de los sótanos como los estudios en la cimentación del edificio que nos dan algunos datos sobre las estructuras preexistentes (también de tradición ya castellana) nos permiten conocer que durante el periodo que va desde el comienzo de la urbanización castellana, hasta la primera mitad del siglo XIX no hay modificaciones significativas en la trama de los alrededores, salvo la demolición de los conventos de Capuchinas y San Agustín debido a la desamortización, pero ninguno de los dos casos influyó a la integridad de nuestro objeto de estudio. Esto es importante, puesto que se conserva la trama medieval musulmana a su alrededor, factor que ha influido de manera decisiva a su integridad en nuestros días.

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La zona de la calle Horno de Marina, donde se sitúa el palacio y sus aledaños es una de las zonas del centro histórico de Granada más dejadas y abandonas a su merced. En pleno centro de la ciudad y como digo, centro histórico, las intrincadas callejuelas rodeadas de calles más anchas y de apertura posterior así como de amplias plazas y zonas verdes también de construcción posterior (Plaza de la Trinidad, Plaza de la Romanilla, Jardín Botánico de la Universidad de Granada, Plaza de los Lobos…) hacen de esta zona objeto claro de acumulación de suciedad, poca actividad social y poco paso de transeúntes, con las consecuentes actividades poco cívicas y abandono general, factores que percibimos de manera clara en el estado del palacio por lo menos, en su exterior, al fin y al cabo la fachada es la cara del edificio, si bien sabemos que el interior del cuerpo principal del inmueble no está en malas condiciones (por lo menos hasta hace unos años), la ampliación anexa que hiciera ya la familia Vargas, presenta un estado realmente preocupante.

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Estado de abandono y suciedad en la portada principal del palacio.

Se quiso poner fin y solución a este hecho en el año 2008, hace ya diez años, tal y como se lee en un cartel anunciador aún colocado hoy día en las rejas del balcón principal a través de una iniciativa de restauración y rehabilitación integral del palacio para convertirlo en un hotel de cuatro estrellas de la cadena Hoteles Casas y Palacios de España. La iniciativa salió de los propios propietarios de la casa señorial, y contemplaba  además la integración de doce edificios colindantes de la misma manzana, lo cual suponía una modificación del Plan Integral debido a que las parcelas ocupadas por esos inmuebles eran de uso residencial, además de un aparcamiento subterráneo. Finalmente, por falta de recursos económicos y coincidencia con el inicio de la crisis inmobiliaria y financiera, el proyecto quedó aparcado y nada se sabe. Más recientemente, en el año 2013 el edificio sufre un incendio germen de los ocupas ilegales que en el momento lo habitaban y se da orden inmediata a los propietarios de adoptar medidas urgentes para frenar los factores de deterioro, como apuntalar el edificio.

Una clara muestra de cómo Granada sabe ocultarse a si misma pero no con el objetivo de crear leyendas o fantasías para nuestro deleite, sino olvidando su historia, su patrimonio y la importancia de sus cambios a lo largo de ésta. En este caso, Granada debería descubrirse.

El oscuro y sin salida Callejón de Lucena nos conduce a las espaldas del Palacio de los Vargas. Es lo único que podemos ver del edificio aparte de la fachada.

  1. Armando Ocaña G-C.

Graduado en Historia del Arte.

 

REFERENCIAS:

-MORENO OLMEDO, MARÍA ANGUSTIAS, Heráldica y genealogías granadinas. Departamento de Paleografía y Diplomática, Universidad de Granada (1976).

– GALLEGO ROCA, JAVIER (director). Palacio de los Vargas. Laboratorio de Restauración Arquitectónica, Universidad de Granada (2005).

-Archivo Municipal de Granada.

-http://www.granadahoy.com

-http://www.ideal.es

-http://rinconesdegranada.com

-http://nuestragranada.blogspot.com.es

-http://1000-reinogranada.blogspot.com.es

-http://heraldicahispana.com

-http://www.losvargas.org

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